viernes, 4 de agosto de 2017

EL BELLO ARTE DE MATERNAR


Entrega materna incondicional o sumisión? Que aprenden nuestros hijos?
Hoy pareciera que son la una o la otra. Que hay que elegir vereda, equipo. Boca o River. Madre full time, o mujer de negocios. Es tan asi?
Atravesada por la maternidad, habitada por mi segundo hijo, revivi un dia la nostalgia del destete de Luana a los 3 años mientras me sumergia en la ansiedad de la próxima lactancia de Elian. La llegada de Lula fue precedida por una búsqueda profunda. Mi profesión (pediatra) y mi instinto chocaban constantemente desde un embarazo ectópico atravesado con mucho dolor y violencia un año antes. Estaba decidida a entregarme en cuerpo, alma, espíritu y si había mas, también con eso.
Alla lejos y cuando inicie mi camino como madre, el fundamentalismo me invadió. Transitando y conociendo mundos nuevos,  la única manera de sumergirme era hasta el fondo. Extremos, absolutismos, la crianza con apego y hasta pegajosa aliviaba los dolores de mi infancia, me obligaba a no repetir historias, me enmarcaba. Sin embargo también descubrí con el correr de los años de madre que me anulaba, y me borraba a MI de escena. La invitación de la maternidad es renacer en una versión mejorada de nosotros mismos. Nuestros hijos llegan al mundo con todo su potencial, el cual debemos registrar  y acompañar en su explosión. Pero también, poco nombrado, y casi no registrado, esta nuestro potencial. Aquel que quedo perdido o no en el tiempo, en los títulos, ese que quedo escondido debajo de lo que la sociedad exigió de nosotros, se achico por miedos, se confundió con discursos. Necesitamos recuperarnos para ser madres y padres. Creo fervientemente que tenemos una gran responsabilidad, y esa es mirarnos a nosotros y dar lo mejor a la hora de criar. Y lo mejor, y he aquí mi aprendizaje, no es uniforme, no es único. No tiene fechas, ni formas, ni siquiera he sido la misma maternando a mi hija que mi hijo. No hay una sola manera de destetar, ni de criar, hay tantas como madres existen. Nuestros hijos merecen ser acompañados por nosotros en el despliegue de su potencial, y creo que ese es el rol que debe adquirir una consultora de crianza en torno a los adultos consultantes, acompañar el despliegue del potencial de esa madre o ese padre confundido, aplacado. Sostenerlo mientras encuentra SUS propias herramientas, que al fin y al cabo son las únicas que funcionaran. Los fundamentalismos solo sirven para fundar, pero también para fundirnos en exigencias que nunca alcanzaremos. Información es poder, y libertad. Leyendo, aprendiendo, tomando nuevas perspectivas, aceptando y respetando a los demás, y sobretodo a mi misma aquí estoy libre. De prejuicios, de preconceptos. Despojada de critica, intentando acompañar a las familias a la hora de descubrir quienes son y en quienes se pueden transformar ma/paternando a sus crías. Gran y maravilloso desafío.

Una mañana me recorde en los inicios de la maternidad. Avida lectora de submundos nuevos de la crianza, desesperada por hacer todo lo que se debía hacer. Y mis hijos solo me necesitan autentica, informada, pero autentica y genuina. Amando con mis formas y herramientas, aprendiendo dia a dia de mis aciertos y errores. Ni sumisa, ni entregada sin reclamos. Cansada a veces, creativa otras, necesitan conocerme real, leal a mi. Asi aprenderán a ser reales, libres y leales a ellos mismos.

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