lunes, 5 de junio de 2017

Pacientes Sin Límites o Médicos con Limitaciones?

Hace unos días salió una nota acerca del uso y abuso de las redes sociales para realizar consultas médicas. Entre algunas de las frases que resaltan decía “pacientes sin límites”. Me pregunto si no debería decir “médicos y sus limitaciones”
En mi muro, plagado de profesionales de la salud, leí y releí como la compartían, la destacaban, la aplaudían, cansados, hartos del asedio de las familias, o de las preguntas irrelevantes, sin siquiera hacer un mínimo de reflexión sobre lo que esta pasando.
Y que es “aquello” que esta pasando? Hablar en singular es como mínimo injusto, y sobretodo falso. Un conjunto de realidades da como resultado esta catarata de consultas virtuales e insólitas, como las nombran, y creo, merecen mas lugar a la hora de analizarse que la situación final en si.
Virtual vs Real. Esto, sencillamente, excede al tema. Esto es una realidad preocupante, donde hemos dejado de ser humanos de carne y hueso, para escudarnos detrás de pantallas. Esto es lo que le estamos transmitiendo a nuestros hijos todo el tiempo. La inmediatez, la urgencia, la necesidad de redes no necesarias. Preguntas que suceden en casa acerca de cualquier banalidad son rápidamente resueltas con el Sr. Google. Aburrimientos de sillón son fácilmente solucionados por Facebook. Ni hablar de cualquier pregunta medica que tengamos, no hay mas que apretar el icono de whatsapp o preguntar en algún grupo virtual. Hemos dejado de rumiar, digerir, hemos automatizado el accionar, sin siquiera analizar lo que preguntamos. Esto se torna muy peligroso, sobretodo en lo que a salud respecta. Dejamos de mirar a nuestros niños para una vez que sonó el termómetro, agarrar un teléfono y marcar medico domicilio, o whatsapp de nuestro pediatra. Como esta, quien es, que le duele, necesita un abrazo? Y si espero un ratito? Buscamos guías, gurúes virtuales, frases contenedoras detrás de… afuera de…  Que sucedió?
Miedo y Drama a toda hora. Sin lugar a dudas hemos sido criados en la sociedad del miedo y la paranoia. Si de niños se trata, peor aun son los fantasmas. Los discursos profesionales y de los entornos mas cercanos, vaticinan drama y tragedia ante situaciones de lo mas diversas. La crianza respetuosa en auge, no estaría incluyendo algo fundamental. La confianza en nuestros hijos, su saber, su sabiduría, su potencial. Enfrentados a la enfermedad (y obviamente hablamos de las intercurrencias mas frecuentes en la pediatría, que son claro, las mas banales) son capaces de atravesarlas, sanar, y aprender. Hemos perdido esa convicción en el camino. Si tienen fiebre, queremos bajarla, si tienen tos, silenciarlos, si duermen mucho, me asusto, y si no pueden dormir también. La empatía, definida como la capacidad de ponerse en el lugar del otro, desaparece cuando se trata de nuestros hijos? No solo los ma/padres nos asustamos, los profesionales de la salud, humanos de base, también tememos. El "por las dudas" esta a la orden del día, y ni hablar de la medicación preventiva. Y si indagamos mas? SI presuponemos menos?
Padres y Madres sin herramientas. Médicos IMpacientes. Consultas express, mucha ficha y poca mirada, sueldos bajos, y elecciones desafortunadas, han puesto al cansancio en la primer sensación instalada en el cuerpo de los doctores. Claramente las razones son múltiples, pero los perjudicados son los mismos, madres, padres e hijos. Somos nosotros los médicos quienes no brindamos herramientas en los consultorios, por falta de tiempo, de paciencia, de lo que sea, y dejamos librados a la vida y a los miedos a las nuevas familias. La medicina hegemónica, y el lugar donde nos han puesto a los pediatras, nos llevan a dar indicaciones, no sugerencias, a entregar ordenes acompañadas de frases tales como “es lo que toca, no te explico porque es muy complicado”, abandonando a padres y madres a su suerte de primerizos. Y si en vez de escribir tanto, charlamos mas? Y si en lugar de dedicar tiempo de consulta a luchar con el niño que no quiere desvestirse para un examen físico de rutina, dedicamos esa consulta a charlar? Y si en vez de repetir “si tiene fiebre le das la mitad del peso en ibuprofeno”, enseñamos a acompañar la fiebre sin medicar? A Explicar su nobleza? A perderle el miedo? Y si y si y si…
Yo no se si los culpables somos los médicos, o somos los padres, o las madres, o si todos somos responsables del lugar a donde llegamos hoy. Solo se que puedo cambiar lo que esta en mis manos. Si un paciente (deberíamos evaluar seriamente llamarlo consultante) me “ataca” por whatsapp preguntando que hacer o no con su niño/a.. es hora de charlar mucho en el espacio de encuentro con esa familia. De donde proviene el miedo, a QUE es el miedo, como podemos manejarlo, cuando estar alerta, cuando solo acompañar. Al fin y al cabo creo que nuestra humilde profesión debería servir para eso. Para acompañar, para aliviar en las distintas etapas vitales. Para decir, Aca estoy. Que necesitas. Hoy por hoy no sabemos QUE necesitamos, y eso se traduce en muchos mensajes virtuales “insólitos” que no son mas que pedidos de sostén. No se que podría suceder, pero nos invito a soltar el poder, a devolvérselo a los pa/madres. A ayudarlos a buscar sus propias formas de cuidarse, de cuidar. A generar con ellos herramientas nuevas, aquellas que prescindan del whatsapp, de la decisión ajena, y si… que prescindan un poco de nosotros.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario